Palabras de un silencio - Primera parte
En esta noche, hago propicia esta oportunidad para presentarles otro de mis trabajos, "Palabras de un silencio".
Este es un relato de no ficción, un asesinato, un arma homicida, cuatro criminales sueltos y un pueblo sumido en el terror. El mismo es algo extenso, por lo que he decidido compartirlo en dos
"Palabras de un silencio"
- Aquel día, estaba pensativo, el abuelo no había podido venir a comer, un problema en el campo, unas vacas… Si bien no era de faltar a los almuerzos familiares, esas cosas pasaban y él lo hacía sin presiones, por gusto. Porque tranquilamente podía hacerlo un peón.
Era un día raro, espeso, con luz tenue, y ráfagas de viento bastante frías para ser verano. Yo estaba como el día, raro.
No dejaba de pensar en el abuelo, y se me vino a la mente la cara del abuelo de mi papá, que había fallecido hacía mucho, le habían pegado un tiro, era milico o, algo así. Ni se me ocurrió preguntar en casa, todo lo que tenía que ver con mi papá en casa de mi madre era mala palabra. Asique decidí ir a visitarlo y preguntarle por el abuelo.
Antes de ir verlo al Regalón, así le decían los vecinos a mi viejo, cómo habrá sido de bueno; revisé entre las fotos del casamiento de mis viejos a ver si encontraba algo que fuera del Nono. No había nada, un par de fotos con los invitados, cortando la torta, nada.
Era de esos días que los minutos se hacen horas, y que, aunque pasen lento parece que te vas muriendo con el día. Estaba triste, casi.
Se hicieron las cuatro y lo fui a ver a mi viejo. No vivía lejos. Tancacha no era grande, ni lo es ahora. Fueron 5 cuadras que tuve que caminar saludando caras que crecieron con la mía, las veía extrañas, las desconocía en su totalidad, aunque vivían en mi memoria, parecían muertas ese día.
No estaba, podés creer, volví a tocar la puerta, nada. Estaba sacando el manojo de llaves cuando abrió y me dijo: “Pasá Marito”.
“La verdad es que nunca supe como murió el abuelo”, me dijo. “Cuando murió yo era chico y no me habían querido decir cómo. Con los años me enteré de que lo habían matado, a tiros creo. Era policía.” Continuó. Yo asentía sin interrumpirlo. Se habían hecho las siete y a mí me esperaban en casa porque venía gente a la cena, amigos de los abuelos, venía Favaloro. Fue un jueves raro, aquel.
Al día siguiente, me levanté con más entusiasmo, mejor. Fui directamente a la comisaría como me había dicho mi viejo el día anterior, ya que la información desconocida que me dio no resultó ni tan informativa ni tan desconocida.
Al llegar, lo encontré al Julio, amigo de la familia de toda la vida. Me atendió y le conté lo poco que sabía y me dijo que él no tenía idea de qué habría pasado en ese entonces, pero que seguro estaría en el expediente. Me guió hasta el despacho de Analía, una flaca insulsa que toda su vida tuvo cara orto y le apasionaba ser estúpida, nos conocíamos de toda la vida y me pidió la partida de nacimiento ¿podés creer?, para verificar que sea familiar del fallecido qué sé yo. Me puse de la vena. Volví a la hora y media porque no la encontraba por ningún lado de mi casa, la tenía mi vieja. Decí, que vivía al lado. Así que, salí de nuevo para allá, y le di el acta.
Una vez con los expedientes tenía que esperar que un miembro de las fuerzas estuviera para supervisar que no adulterara ni robara los documentos le pedí al Julio que venga, no estaba de turno, pero lo mismo me hizo la gamba. Lo leímos juntos, el cada tanto me explicaba las cosas que yo no entendía.
Fue hace muchos años, no me acuerdo bien, pero el encabezado decía algo más o menos así: “Muere un oficial tras recibir 17 apuñaladas” la noticia salió en el diario Tribuna de Río Tercero el domingo del 22 de noviembre del 1981. Y agregaba: “La muerte de un miembro de las fuerzas de la Localidad de Tancacha tuvo lugar el pasado viernes 20. Tras una discusión en un bar, cuatro atacantes no identificados se valieron contra él y lo dejaron sin vida”. La nota periodística no daba más información que esa, lo otro eran simples peritos, que la policía exige colocar en ese tipo de noticias por respeto a la identidad y no sé qué otras pavadas.
El Julio se quedó helado, se quedó mal después de leer eso. Me dijo que el expediente iba a ser fuerte. Pero yo insistí en que lo leyera. Él prosiguió:
“Tribunal de Justicia de la localidad de Río Tercero
DÉCIMA CIRCUNSCRIPCIÓN JUDICIAL
FECHA DE INGRESO: 20 DE NOVIEMBRE 1981
Expediente N°: 17546/2015 - 1
CARÁTULA:
ASESINATO DE BARRIOS, ANTONIO JUAN,
CUATRO SOSPECHOSOS, PRÓFUGOS…”
Espero lo sigan lleyendo, si les interesa, hoy mismo publico la segunda parte.
Muchas gracias
Atentamente, Thommy Shelby.
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